Inicio / Espérala / Cuaresma / Sacrificio

¿Para qué sufrir... si cuesta tanto?


Autor: Irving Michæl

Paloma se encuentra en su último día. Una leucemia la ha consumido por completo. Después de dos años, de aquella niña rubia y de grandes ojos grises, sólo quedaban una sonrisa a punto de apagarse y una mirada tranquila. El sol entraba por la ventana y daba a la habitación un resplandor celestial que dejaba ver que ahí pasaría algo esplendoroso.

A su lecho de muerte se acercó el doctor y la niña de apenas 9 años le dijo: «Doctor, me estoy muriendo… llevo dos años sufriendo y parece que aún no he sufrido nada» su madre sollozó. «Doctor» –le dijo la niña–«¿Puedo pedirle un favor?» - “ El que sea” –le contestó el médico– «Podría, por favor, darle esto a su hija» –dijo extendiendo en su manita un objeto brillante y redondo– «Dígale que es  lo que me hizo feliz durante estos dos años y ahora que ya no lo podré mirar necesito que alguien la cuide». El doctor tomó en sus manos la pequeña esfera de cristal cortado con un corazón de oro en el centro y pudo leer en letra diminuta: “espera lo mejor”. No pudo decir: gracias, pues Paloma había volado a la casa del Padre.

Qué gran preocupación de esta pequeña… alguien que cuide su esfera de cristal. Algún adulto diría: ¡niña,  te estás muriendo! Sin embargo han visto con que tranquilidad mueren los niños. Los adultos pensamos que nos repondremos y volveremos a ser personas “normales”. Los niños en cambio, piensan en grande. Piensan en todo aquello que les espera; piensan en el mundo maravilloso del que les han hablado sus padres; piensan en lo que harán; piensan en lo que jugarán y sin embargo no piensan en este mundo.

Nunca he escuchado a un niño decir: ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo? ¿A caso hice algo mal? Yo tengo muchos proyectos. Hay algunos negocios por concretar y me llega esto en este preciso momento.

Aceptar el sufrimiento y la cruz es un don. Porque es muy fácil renegar y enojarse pero que difícil es dar gracias. Antes que nosotros hubo uno que sufrió y no pidió nada a cambio. Aprovecha aquellas oportunidades en las que puedes padecer algo  y ofrécelo.

 

 



Bookmark and Share

Sitio Promovido por la Arquidiócesis de Monterrey
2014-Vive la Semana Santa.
Catholic.net - El lugar de encuentro de los católicos en la red
Derechos Reservados. Términos de Uso
Síguenos en:
Imprimir nota