María Magdalena era de un pueblo llamado Magdala a las orillas del lago de Genesaret.
No era María la hermana de Lázaro al que Jesús había resucitado, ni aquella mujer adúltera a quién se le perdonaron sus pecados.
La Magdalena era seguidora del Maestro y acompañó a María, madre de Jesús, durante el camino del Calvario, la crucifixión y sepultura.
Dice en los Evangelios que fue también ella, la primera en ver a Jesús Resucitado. No hay ningún dato de que se haya casado o tenido hijos.
El mundo cristiano ve en María Magdalena, el prototipo de una persona comprometida y fiel a su fe.