La felicidad es difícil de alcanzar no porque no exista, sino porque se busca en lugares incorrectos.
Si espero ser feliz cuando tenga el suficiente dinero o cuando consiga novio o cuando pueda salir de viaje … qué desencanto, la felicidad no llegará nunca.
La felicidad es una decisión. Es una actitud ante la vida que permite disfrutar y estar alegre al realizar todo aquello que nos distingue como personas: amar, perdonar, convivir, pensar, elegir, crear… La felicidad no está en las cosas, está en las personas. He ahí el secreto.
La siguiente vez que escuches la frase “yo sólo quiero ser feliz” puedes descubrirles el gran secreto: “Si quieres ser feliz, ¡Sé feliz! ¡Decide serlo!”
Recuérdales que la felicidad no consiste en llegar a un determinado lugar, sino en la forma de viajar.