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La piedra removida

FUENTE: ORAR A CRISTO
Autor: Nieves García

Petición:
Señor, aumenta mi fe en el poder de tu gracia para cambiar mi corazón por dentro.

Fruto:
Una inmensa confianzaen el poder de la gracia de Cristo resucitado, que me lleva a convencerme de que puedo cambiar en aquello en lo que ya me he dado por derrotado.

Afecto:
Una gran seguridad personal sobrenatural.

Composición del lugar: 
Las mujeres salieron de sus casas antes del amanecer, en dirección a las murallas de la ciudad. Llevaban dos canastos con los ungüentos y perfumes propios de los judios para acabar de embalsamar el cuerpo de Jesús. El rostro cubierto con sus mantos no sólo por el frío, sino también para no ser reconocidas y en señal de modestia. Saliendo de la ciudad de Jerusalén vieron como el cielo iba aclareándose poco a poco, pasando de tonos oscuros a grises brillantes y azul limpio, que les anunciaba un nuevo día. Se respiraba un aire fresco y limpio que hace llorar un pocco los ojos y entumece la nariz. Iban a prisa y sin hablar entre ellas. Eran tres. sólo al poco tiempo de haber entrado en el huerto, en el estaba excabado el sepulcro, una de ellas se volteó para preguntar en voz alta: ¿Quién nos va a mover la piedra? las tres recordaban el tamaño y lo pesado de la roca cuando se cerró el sepulcro. Apenas entre cinco hombresfuertes lograron hacerla rodar. Sin haberse contestado continuaron caminando. A unos metros de la tumba, la primera se paró en seco, sin decir nada. Las otras dos levantaron la cabeza mirando en dirección a la roca: ¡La tumba estaba abierta!.

1. Para Dios no hay nada imposible.

¡Cuantas veces en la Revelación has tratado de decirnos esto mismo! Y parece que no acabamos de entender. se lo enseñaste a Sara, la mujer de Abraham, cuando la hiciste madre en edad estéril; al pueblo judío, cuando lo sacaste de Egipto; a Moisés, cuando por mandárselo Tú, sacó agua de la piedra al golpe de su vara; a David, cuando luchó contra Goliat; a Isabel, cuando esperaba dar a luz a Juan; a María, cuando concibío a Tú Hijo.

Nada es imposible para Dios,  porque Dios es Dios, y eso basta. Nosotros necesitamos de pruebas, de artificios, de argumentaciones, necesitamos hacer planes, poner los medios, ocuparnos y preocuparnos. Dios es, Dios ama, Dios actúa.

¿Cómo habrá algo imposible para quien escribió las leyes del universo, para quien sostiene el palpitar de cada ser con su solo pensamiento, para quien dirige el curso de la historia, como Señor de la misma, jugando con la libertad del hombre para poder sacar siempre un mayor bien de cada acto malo?

Curar a los leprosos, devolver la vista a los ciegos, resucitar a un muerto, calmar la tempestad, dar de comer a 5.000 hombres de 5 panes y 2 peces, convertir un trozo de pan en su cuerpo... Nada hay imposible para Cristo que es Dios.

¿Qué más a de hacer Dios para abrirnos los ojos del corazón, para que nos atrevamos a creer que es Dios y que estamos en sus manos?

¿Cuál es mi roca inmovible?

No hay piedra lo suficientemente pesada en ningún corazón humano que la gracia de la Resurrección de Cristo no pueda remover. Ni mi egoísmo recalcitrante, ni la ceguera de mi obstinación, ni la dureza de mi corazón, ni lo mortecino de mi fe apagada, ni la cobardía que me paraliza... Nada es imposible para la acción de la gracia de Dios.

"Todo es posible para el que cree". Y Tú puedes Dios mío, conquistarme la gracia de la fe si de rodillas te la pido con fervor e insistencia.

Aquellas mujeres estaban pensando cómo ellas Habrían de mover la piedra cuando tu fuerza ya la había trasladado. Sé que así sucede muchas veces en mi vida. Yo me preocupo sin pensar y ver como yo voy hacer las cosas cuando Tú ya te has adelantado a cubrir minecesidad. ¿Cuándo me conveceré realmente de que eres bueno y que me quieres infinitamenrte ? ¿De que me cuidas con delicadeza y me llevas hacia Ti casi sin que yo mismo me dé cuenta?

Creo que aquello que me aleja de la santidad, que tanto anhelo, Tú puedes quitarlo de mi vida.

Propósito:

Empezar hoy aquella empresa que sé que Dios quiere de mí y que nunca me he atrevido por falta de fe y de confianza. (puede ser en la vida espiritual, en el campo apostólico, en la propia superación humana...)

 

 

 

 

 

 

 




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